13 julio, 2020
Apellidos familia

¿De dónde provienen los apellidos?

Lo cierto es que no siempre existieron los apellidos, algo normal a día de hoy. En este articulo iremos al pasado y te mostraremos como comenzó todo.

En la antigüedad, las personas estaban organizadas en pequeñas aldeas, por lo que se conocían unos con otros y no era necesario la utilización de los apellidos, con tan solo un nombre para referirse a alguien bastaba.

Tomemos la Biblia, por ejemplo…

A los personajes del Antiguo y Nuevo Testamento se les conocía por su nombre: Abraham, Moisés, Pedro, Juan, Mateo, Jesús, María y José. No había tal cosa como Abraham Pérez, Mateo Delgado o José García. (Cuidado: Iscariote no era el apellido del traidor Judas, ni Tadeo el del santo; eran sobrenombres, apodos).

Con el tiempo empezaron a surgir las dudas:

Llévale este mensaje a Juan.

¿Cuál Juan?- preguntaba el mensajero.

Pues Juan, el ‘del valle’- explicaba para distinguirlo del otro Juan, el ‘del monte’.

Moises

¿Cuándo empieza?

En la Edad Media comenzaron a formarse ciudades más grandes y feudos con bastante población, por lo que se hizo importante diferenciar mejor a las personas, momento en el que nacen los apellidos. En el caso de los nobles, estos adoptaban el apellido de su dinastía o podían quedarse con el de algún territorio conquistado, como forma de mostrar dominación.

A medida que los imperios comenzaron a descubrir y conquistar nuevos territorios, impusieron el uso de apellidos en la población aborigen del lugar.

Edad media

Apellidos topónimos

Pero bueno, retomando el ejemplo anterior, los apellidos ‘del Valle’ y ‘del Monte’, tan comunes hoy día, surgieron como resultado del lugar donde vivían estas personas. Estos se llaman ‘apellidos topónimos’, porque la toponimia estudia la procedencia de los nombres propios de un lugar. Muchos están precedidos de la preposición “de”, “del”, “de la” o simplemente son gentilicios.

En esa misma categoría están los apellidos Arroyo, Canales, Costa, Cuevas, Peña, Prado, Rivera (que hacen referencia a algún accidente geográfico) y Ávila, Burgos, Logroño, Madrid, Toledo (que provienen de una ciudad en España).

Muchos apellidos actuales son mezcla de otros o de la unión de un apellido con otro, separados con un guion, en lo que se conoce como compuesto.

Apellidos topónimos

Nombres comunes

La flora, la fauna o las peculiaridades existentes en una región también parecen estar detrás de muchos apellidos. Basados en la flora se tienen los apellidos como: Carrasco; Castaño; Selva, Silva Silveira; Rosa, Rosales.

Otros apellidos se originan de alguna peculiaridad arquitectónica con la que se relacionaba una persona. Si tu antepasado vivía cerca de varias torres, o a pasos de unas fuentes, o detrás de una iglesia, o al cruzar un puente, o era dueño de varios palacios, pues ahora entiendes el porqué de los apellidos Torres, Fuentes, Iglesia, Puente y Palacios.

Rosa

Apellidos de oficios

Los oficios o profesiones del pasado también han producido muchos de los apellidos de hoy día. Esto ya que en la antigüedad como en la actualidad ocupamos el trabajo como medio de identificación. ¿Cuántas veces nos ha pasado que cuando no recordamos un nombre nos referimos a la persona por su profesión? Cantero, Carnicero, Pastor o Labrador son algunos ejemplos.

Apellidos descriptivos

Otra manera de crear apellidos era a base de alguna característica física, o un rasgo de su personalidad o de un estado civil. Si no era casado, entonces era Soltero; si no era gordo, era Delgado; si no tenía cabello, era Calvo; si su pelo no era castaño, era Rubio; si no era blanco, era Moreno; si tenía buen sentido del humor, era Alegre; si era educado, era Cortés.

Estos motes solían heredarse y así fue como se crearon los apellidos que, tiempo después fueron anotados por los antiguos notarios.

Apellidos de oficios

Apellidos patronímicos

Quizás la procedencia más curiosa es la de los apellidos que terminan en –ez o en –oz, como Rodríguez, Martínez, Jiménez, González, entre otros muchos que abundan entre nosotros los hispanos.

El origen es muy sencillo: –ez o –oz significa ‘hijo de’. Por lo tanto, si tu apellido es González es porque tuviste algún antepasado que era hijo de un Gonzalo. De la misma manera, Rodríguez era hijo de Rodrigo, Martínez de Martín, Jiménez de Jimeno, Sánchez de Sancho, Álvarez de Álvaro, Benítez de Benito, Domínguez de Domingo, Hernández de Hernando, López de Lope, Ramírez de Ramiro, Muñoz de Muño, Velázquez de Velasco, y así por el estilo.

Sin embargo, algunos no se transformaron y siguen siendo igual que el nombre que los originó. Es el caso de Alonso o García.

Esto también se aplicó en otros idiomas, motivo por el que es tan común encontrar extranjeros con una parte de su apellido igual: los ingleses utilizaban la terminación ‘son’ (Johnson) o el prefijo ‘fitz’ (Fitzgerald), en Italia muchos apellidos terminan en ‘ini’ (Paolini), en Dinamarca en ‘sen’ (Nielsen), algunos anglosajones (de ascendencia celta) podemos encontrar que se apellidan como ‘Mac’ o ‘Mc’ (McEnroe, Macbeth), los irlandeses usan el característico O’ (O’Brien) y en Francia el prefijo ‘De’ (Dejean), por poner unos pocos ejemplos.

Fuentes: primerahora.com, plusesmas.com y vix.com

Temática sugerida por: Yeni Ortega

Apellidos patronímicos

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