Mar. Feb 18th, 2020

La Primera Guerra Mundial o “Gran Guerra”

Un encuentro fortuito, un utópico plan de contienda rápida que se transformó en inesperados años de lodo y trincheras llevaron la sangre y las batallas a los confines más remotos del mundo. Así fue la secuencia de cuatro años de guerra.

Fueron movilizados más de 70 millones de militares (60 millones de europeos) lo que la convierte en una de las mayores guerras de la historia. Murieron más de nueve millones de combatientes, muchos a causa de los avances tecnológicos de la industria armamentística, que hizo estragos contra una infantería que fue usada de forma masiva y temeraria.

El 28 de junio de 1914, el archiduque Francisco Fernando, de Habsburgo, heredero del trono del imperio austrohúngaro fue asesinado junto con su esposa en la ciudad de Sarajevo. Austria-Hungría acusó a Serbia de magnicidio y declara la guerra el 28 de julio. Fueron las dos primeras balas que marcó el inicio de la Primera Guerra Mundial.

Del 28 de junio al 28 de julio, todos los movimientos de la diplomacia internacional se encaminaron a echarle gasolina al fuego. Alemania apoyó a Austria en sus acusaciones contra Serbia, Francia se alió a Rusia, Rusia a Serbia… De un país pequeño como un guisante, el conflicto saltó a casi todos los rincones de Europa en dos semanas en las que las declaraciones de guerra volaron por el telégrafo como si fuera veneno en las arterias de la región.

Sistema de alianzas en Europa antes de la guerra: -Azul: Triple Entente -Rosado: Triple Alianza -Amarillo nápoles rojizo: Países neutrales

Este movimiento desató toda la política de alianzas: Rusia movilizó su ejército, Alemania le declaró la guerra por esa razón, y lo mismo hizo Austria. Luxemburgo cayó en dos días y Francia entró en guerra el día 3 junto con Bélgica. En 24 horas Gran Bretaña se unió a los aliados contra Alemania y un día después se animó Montenegro. En una semana y media Europa se puso el uniforme de guerra y se abrieron los banderines de enganche para reclutar a medio continente para que acabara con el otro medio.

Involucró a todas las grandes potencias del mundo, que se alinearon en dos bandos enfrentados: por un lado, Los Aliados de la Triple Entente (Francia, Gran Bretaña y Rusia) y por otro, las Potencias Centrales de la Triple Alianza (agrupaba a los imperios alemán, austro-húngaro [Austria y Hungría formaban un solo país] e Italia).

El entusiasmo inicial de todas las partes respecto a una victoria rápida y decisiva se desvaneció cuando la guerra se empantanó en un punto muerto de costosas batallas y guerra de trincheras, particularmente en el frente occidental. Los combates tuvieron lugar en el mar y, por primera vez, en el aire. El vuelo con motor apenas tenía 10 años de vida.

Imagen de Educación VENTURA

En 1915 Japón amenazó a Alemania y se unió a los aliados. Australia entró en guerra y derrotó a la flota alemana en la batalla de Cocos, pero pagaría después el precio en la batalla de Galípoli, en la costa de Turquía, que ese mismo mes entró en la contienda a favor de las potencias centrales, al igual que Polonia y Egipto, que se convirtió en protectorado británico.

En mayo de 1915 un submarino alemán hundió el trasatlántico británico ‘Lusitania‘ y provocó dos años más tarde la entrada de Washington en la Gran Guerra a favor de los aliados. Días después Italia entró en la contienda contra el imperio Austrohúngaro. Los combates llegaron hasta Eslovenia, Lituania, Letonia, Estonia y Ucrania.

En octubre Bulgaria declaró la guerra a Serbia y obtuvo Macedonia mientras las balas llegaron hasta Irak.

En la primavera de 1916 Portugal entró en el conflicto y franceses y británicos se repartieron Oriente Próximo (Siria e Irak) con los acuerdos secretos de Sykes-Picot, que han estado vigentes hasta la actualidad. Rumanía, uno de los países que aún permanecía neutral, sufrió una ofensiva de las potencias centrales. Grecia, por su parte, no participará hasta abril de 1917 y es el último territorio en unirse a la contienda.

Desde comienzos de 1917, Rusia, una de las potencias principales de la Entente, había sufrido una gran agitación. En febrero de ese año, el mal manejo de la guerra por parte del gobierno zarista había contribuido a inspirar un levantamiento popular: la Revolución de Febrero.

El primer lanzallamas

El 24 y 25 de octubre de 1917, las fuerzas bolcheviques (izquierda socialista) al mando de Vladimir Lenin tomaron los principales edificios del Gobierno y asaltaron el Palacio de Invierno y luego la sede del nuevo Gobierno en la capital de Rusia, Petrogrado (actual San Petersburgo). La “Gran Revolución Socialista de Octubre“, el primer golpe marxista exitoso de la historia, desalojó al ineficaz Gobierno Provisional y finalmente estableció una República Socialista Soviética bajo la dirección de Lenin.

Pero el efecto inmediato de la Revolución Rusa en el escenario europeo fue una brutal y prolongada guerra civil en tierras rusas (1917-1922) y la decisión de los líderes bolcheviques de hacer las paces por separado con la Alemania del Kaiser. Cuando las negociaciones fracasaron totalmente debido a las exigencias alemanas, el ejército alemán lanzó una ofensiva general en el frente oriental, que produjo el Tratado de Paz de Brest-Litovsk el 6 de marzo de 1918.

Pese a los éxitos alemanes (sacar a la Rusia bolchevique de la guerra a fines del invierno de 1918 y llegar a las puertas de París durante el verano), los ejércitos de la Entente repelieron al ejército alemán en el río Marne. En los meses del verano y el otoño de 1918, avanzaron sostenidamente contra las líneas alemanas en el frente occidental (“Ofensiva de los cien días”).

Hasta la Gran Guerra nunca se habían empleado gases venenosos como arma a gran escala. Los primeros en usarlo fueron los alemanes, en abril de 1915.

Las Potencias Centrales comenzaron a rendirse, comenzando con Bulgaria y el Imperio Otomano, en septiembre y octubre, respectivamente. El 3 de noviembre, las fuerzas austrohúngaras firmaron una tregua cerca de Padua, Italia. En Alemania, el amotinamiento de marinos de la armada en Kiel desencadenó una amplia revuelta en las ciudades costeras alemanas, y en las principales áreas municipales de Hannover, Frankfurt del Meno y Munich.

El 9 de noviembre de 1918, en medio del descontento generalizado y tras haber sido abandonado por los comandantes del ejército alemán, el emperador (káiser) Guillermo II abdicó el trono alemán. Dos días más tarde, representantes alemanes, se reunieron en un vagón en el Bosque de Compiègne con una delegación de las potencias victoriosas de la Entente al mando del Mariscal de Campo francés Ferdinand Foch, comandante general de las fuerzas de la Entente, y aceptaron los términos del armisticio. A las 11 de la mañana del 11 de noviembre (11/11) de 1918 cesaron los combates en el frente occidental dando fin así a las batallas de la Primera Guerra Mundial.

Ahora bien… ¿Por qué los otros países empezaron a entrometerse en el conflicto entre Serbia y Austria-Hungría?

Más allá del fin de una dinastía, lo que estaba en juego era el poder político en Europa. Los países veían este conflicto como una oportunidad para justificar la guerra, una excusa para conquistar otros países de forma legítima. Estaban en juego los grandes imperios
europeos de la época, que abarcaban territorios que ahora ocupan varios países.

El final de la guerra supuso el final de estos imperios, perdiendo una gran cantidad de territorios, así como el nacimiento de nuevos países como Estonia, Letonia, Lituania, Polonia o Finlandia.

El hombre de bigote, a la derecha de esta imagen, es Adolf Hitler. Durante la I Guerra Mundial combatiría en el 16 º Regimiento Bávaro de Infantería de Reserva. Resultaría herido en una ocasión, pero sería un simple soldado. Décadas más tarde conduciría al mundo a una nueva masacre.

La Primera Guerra Mundial representó una de las guerras más destructivas de la historia moderna. Los países creían que la guerra duraría poco tiempo, semanas o tal vez meses, como habían sido todas las guerras hasta aquel entonces pero no contaban con la aparición de nuevo armamento: ametralladoras, cañones automáticos, tanques, submarinos, aviones de combate…

La Gran Guerra, un conflicto por tierra, aire y mar, fue tan terrible que dejó más de ocho millones de víctimas militares y 6,6 millones de víctimas civiles. Murieron casi el 60 por ciento de las personas que lucharon. Muchas más desaparecieron o resultaron heridas. En solo cuatro años, entre 1914 y 1918, la Primera Guerra Mundial cambió los conflictos bélicos modernos, convirtiéndose en uno de los más letales en la historia mundial.

Aún con todo esto, la mortalidad llegó al punto máximo gracias a una pandemia de gripe, o también llamada gripe española, que afectaría a un tercio de la población mundial. Gran parte de Europa estaba en ruinas. La «neurosis de guerra» y las secuelas de la intoxicación por gas se cobrarían miles de vidas más. Las pérdidas industriales y de propiedades fueron catastróficas, especialmente en Francia y Bélgica, donde los enfrentamientos habían sido más intensos.

¿Nunca más?

Aunque el mundo se comprometió a no permitir que ocurriera otra guerra como esa, se sembraron las semillas del siguiente conflicto con el Tratado de Versalles, que fue humillante y punitivo para los alemanes y contribuyó a preparar el terreno para el auge del fascismo y la Segunda Guerra Mundial. La tecnología que había generado la guerra se emplearía en la siguiente guerra mundial solo dos décadas después.

Aunque entonces se describió como «la guerra para poner fin a todas las guerras», las cicatrices que dejó la Primera Guerra Mundial en el mundo no acabaron de curar.

Fuentes: enciclopedia.ushmm.org, elmundo.es, lavanguardia.com, nationalgeographic.es y prensalibre.com

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Se firmó el 28 de junio entre los países aliados y Alemania y así se puso oficialmente fin a la Primera Guerra Mundial. Entró en vigor el 10 de enero del año siguiente e impuso fuertes sanciones a Alemania, que estuvo pagando el coste de la guerra hasta 2010.

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