Mar. Feb 18th, 2020

Los atroces experimentos nazi: Parte 2

Entre las mayores crueldades del régimen más atroz del mundo moderno estuvieron los experimentos con humanos realizados con los cautivos de los campos de concentración. Esta lista reúna algunos de los más sorprendentes.

Si aún no has leído la primera parte de este artículo, te invito a que vayas cliqueando en el siguiente enlace: Los atroces experimentos nazis: Parte 1

Experimentos con agua de mar

Un tema de interés para los doctores de Adolf Hitler era la capacidad de hacer potable el agua del mar. Debido al hecho de que la guerra naval a menudo dejaba muchos náufragos aislados durante períodos largos de tiempo, tener la posibilidad de beber el agua del mar permitiría salvar muchas vidas.

Desde julio y septiembre de 1944, se llevaron a cabo experimentos en el campo de concentración de Dachau para estudiar varios métodos de hacer potable el agua de mar.

Para los experimentos de desalinización de agua marina se recurrió sobre todo a gitanos europeos, distribuidos en cuatro grupos diferentes de experimentación que solo podían beber un tipo de agua: un grupo bebería solo agua del mar, otra agua procesada con el método “Berka”, otra agua sin sal y otro nada de agua en absoluto.

Este horrible experimento nazi aún se volvió más espantoso debido a que a cada víctima se le hacía una punción lumbar o hepática para obtener muestras y, además, a las víctimas no se les permitía comer nada durante la duración de los experimentos. La mayoría de las víctimas forzadas a beber agua del mar murieron, sufriendo antes terribles convulsiones, diarreas interminables, alucinaciones y episodios de locura.

Estaban tan deshidratados que fueron observados lamiendo el suelo recién lavado para obtener agua que pudieran beber.

Experimentos de esterilización

Desde marzo de 1941 hasta enero de 1945, se condujeron experimentos de esterilización en Auschwitz, Ravensbrück y otros lugares por el Dr. Carl Clauberg. El propósito de estos experimentos era desarrollar un procedimiento eficiente y barato para la esterilización masiva de los judíos, de los romaníes y de otros grupos que los líderes nazis consideraban racial o genéticamente indeseables.

Fueron exitosas las inyecciones intravenosas de soluciones que se especula contenían yodo y nitrato de plata, pero tenía efectos colaterales indeseados, tales como hemorragia vaginal, dolor abdominal severo y cáncer cervical. Por ello, el tratamiento con radiación se convirtió en la elección favorita de esterilización. Específicas cantidades de exposición a la radiación destruían la habilidad de una persona para producir óvulos o esperma. La radiación era administrada por medio de engaños. Los prisioneros eran llevados a una habitación y se les solicitaba completar formularios, lo que tomaba dos o tres minutos. En este tiempo, se administraba la radiación y, sin que los prisioneros lo supieran, eran dejados completamente estériles. Muchos sufrieron quemaduras a causa de la radiación.

Además de esta experimentación, el gobierno nazi esterilizó alrededor de 400.000 individuos como parte de su programa de esterilización forzosa.

Experimentos sobre el tifus

Desde diciembre de 1941 hasta febrero de 1945, se condujeron experimentos para investigar la efectividad de la fiebre con puntos y otras vacunas. En Buchenwald, gran cantidad de reclusos sanos fueron deliberadamente infectados con la bacteria del tifus para mantener la bacteria viva; más del 90% de las víctimas murió. Otros reclusos sanos fueron utilizados para determinar la efectividad de diferentes vacunas y varias sustancias químicas. En el curso de estos experimentos, el 75% de los reclusos seleccionados eran vacunados con una de las vacunas o alimentados con una de las sustancias químicas y, después de un periodo de tres a cuatro semanas, eran infectados con gérmenes de fiebre con puntos. El 25% restante era infectado sin ninguna protección previa para comparar la efectividad de las vacunas y las sustancias químicas. Cientos de personas murieron. También se condujeron experimentos con fiebre amarilla, viruela, paratifus A y B, cólera y difteria.

Experimentos nazis con hepatitis A

Entre los años 1943 y 1945, en plena Segunda Guerra Mundial, en los campos de concentración de Sachsenhausen y de Natzweiler se llevaron a cabo inhumanos experimentos sobre las causas y los efectos de la hepatitis A. A las víctimas se les inyectaba la enfermedad directamente y luego se procedía a estudiar la evolución de su prolongado sufrimiento. Cabe destacar que la hepatitis A causa ictericia, dolor abdominal, fiebre y náusea extrema.

La mayoría de las víctimas de los campos de Sachsenhausen y Natzweiler fueron polacas y muchas murieron como resultado de la inoculación forzada de la enfermedad, mientras que otras experimentaros terribles padecimientos.

Experimentos sobre impacto de altitud elevada

A inicios de 1942, los prisioneros del campo de concentración de Dachau fueron utilizados por el doctor Rascher en experimentos cuyo objetivo sería ayudar a los pilotos alemanes que debían eyectarse a elevadas altitudes.

Las condiciones recreadas en el interior de la cámara eran similares a las experimentadas por un piloto en caída desde una altura de 20.000 metros. Casi todas las víctimas de este terrible experimento nazi murieron debido a lesiones fruto de la exposición a presiones atmosféricas extremas en la infame cámara. Se rumorea que Rascher realizó vivisecciones humanas en los cerebros de las víctimas que sobrevivieron el experimento inicial.

Experimentos nazis con armas incendiarias

Cerca del final de la Segunda Guerra Mundial, los nazis se interesaron más por los efectos de las armas incendiarias, capaces de conseguir elevados niveles de destrucción. Las bombas de fósforo contenían una sustancia capaz de causar horribles quemaduras y heridas graves.

El fósforo puede dañar a los seres humanos mediante inhalación cuando está presente en humo, mediante ingestión directa o mediante la quemadura de los tejidos corporales. La explosión inicial de una bomba incendiaria que contenga fósforo es capaz de producir quemaduras profundas de tercer grado, debido a sus propiedades de adhesión a la piel.

Asimismo, las quemaduras de fósforo también acarrean un riesgo de fallecimiento mayor que en el caso del resto de quemaduras, ya que la absorción de este químico por el cuerpo puede traducirse en un fallo multiorgánico.

Mientras investigaban las armas incendiarias, los doctores de Hitler decidieron estudiar las consecuencias de algunos compuestos químicos en el cuerpo humano en el campo de concentración de Buchenwald. Las víctimas eran quemadas a propósito con fósforo, causándoles profundas heridas y una atroz agonía.

Juicios de Núremberg

Muchos de los sujetos murieron como resultado de los experimentos conducidos por los nazis, mientras que muchos otros fueron asesinados una vez que se completaron las pruebas o para estudiar el efecto post mortem. Aquellos que sobrevivieron a menudo quedaron mutilados, sufriendo de discapacidad permanente, cuerpos debilitados y presión psicológica.

El 19 de agosto de 1947, los médicos capturados por las fuerzas aliadas fueron llevados a juicio el que es comúnmente conocido como el Juicio de los doctores. A casi 140 días de procedimientos, que incluyeron el testimonio de 85 testigos y la presentación de 1.500 documentos, los jueces estadounidenses pronunciaron su veredicto el 20 de agosto de 1947. Dieciséis de los médicos fueron declarados culpables. Siete fueron sentenciados a muerte y ejecutados el 2 de junio de 1948.

Posterior a ello, nace además el Código de Núremberg y otras normas como la Declaración del Helsinki, que “regulan la conducta de investigadores en la experimentación en la que participan seres humanos”.

Cuestiones éticas

Los conocimientos médicos modernos sobre cómo reacciona el cuerpo humano al congelamiento hasta el punto de la muerte se basan casi exclusivamente en los experimentos médicos nazis. Esto, junto con el uso reciente de información procedente de investigaciones biomédicas nazi sobre los efectos del gas fosgeno, ha sido controvertido y presenta el dilema ético para los médicos modernos que no están de acuerdo con los métodos usados para obtener esta información.

Fuentes: es.wikipedia.org, psicologiaymente.com, enciclopedia.ushmm.org y segundaguerramundial.es

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