Mar. Feb 18th, 2020

Anatoly Moskvin: El coleccionista de muñecas

Anatoly Moskvin era un respetado historiador ruso que causó estupor cuando las autoridades hallaron en su casa decenas de cadáveres de niñas que usaba para convertirlas en muñecas. El afirmó que hizo todo esto para poder salvar a las niñas y hacerlas regresar a la vida.

Imagínate estar yendo al cementerio a visitar a un ser querido fallecido y al momento en el que llegas al lugar te das cuenta de que la tumba en donde se encontraba aquella persona ha sido profanada y no hay más que tierra, polvo, suciedad y vacío. Preocupante, ¿no?

Esto era lo que les sucedía a familias durante muchos años en Rusia, en la ciudad de Nizhny Novgorod. Ciudad que en 2011 aparecían tumbas destruidas y saqueadas y donde aparentemente no existía un vínculo entre ellas que uniera los casos.

La investigación del caso comenzó en el 2010 y terminó en el 2011 con el arresto de Anatoly Moskvin, cuando lo consiguieron vagando por un cementerio con una bolsa llena de huesos. Producto de esto la policía pidió ir a su casa sin imaginar las cosas horripilantes que se encontrarían.

Una vez en su casa descubrieron lo insólito, allí donde mirasen su hogar estaba repleto de estanterías de libros apilados por doquier, juguetes, y ropa de niños pequeños. Lo más impactante no era el desorden en sí, si no aquellos juguetes perfectamente colocados en sillas, sofás, camas… El tamaño exageradamente grande de esas muñecas y sus vestimentas que eran auténticamente reales.

Aquellas muñecas desprendían un olor extraño y al examinarlas detenidamente fue cuando descubrieron el terrorífico suceso. Aquellas muñecas escondían bajo sus máscaras un terrible secreto, eran los cadáveres momificados de las niñas y mujeres desaparecidas.

Pero… ¿Quién era Anatoly Moskvin?

Anatoly Moskvin era un profesor ruso de historia de 50 años que era considerado un genio. Autodidacta experto en lingüística, doctor en cultura celta, políglota; hablando trece idiomas y es autor de diversos libros y ensayos sobre toponimia y onomástica. Se le considera una verdadera eminencia en los cementerios de Rusia después de visitar y estudiar más de 750 de ellos… Pero con un lado oscuro que nadie sabía.

A cada cadáver le hacía una máscara de cera y le pintaba los rasgos con esmalte de uñas. Cada cuerpo estaba vestido de forma diferente, coleccionaba todo tipo de ropa, incluyendo trajes de novia.

Había saqueado más de 150 tumbas de mujeres y niñas, las llevaba a casa y allí las embalsamaba con una solución compuesta de sal y bicarbonato de sodio.

Entre sus cosas se encontró información actualizada sobre las vidas de cada niña, información sobre el proceso para convertirlas en muñeca, trozos de las lápidas y placas, mapas de los cementerios de la región y fotografías y videos de las tumbas abiertas y los cuerpos desenterrados.

Encontraron los cuerpos momificados de 26 niñas vestidas con distintos atuendos, maquillaje y otros accesorios, éstas se encontraban en posiciones que hacían parecer que realizaban actividades propias de un infante.

Desde su detención, Anatoly Moskvin coopero de todas las formas posibles con la policía, ofreciéndoles detalles realmente chocantes de sus actividades. Durante los interrogatorios, Moskvin afirmó que intentaba “resucitar” a las niñas, colocando cajas de música dentro de las muñecas para que pudieran “cantar”. Cada una tenía un nombre particular y una personalidad bien definida.

“Realmente quería una niña, una hija. Pero el tribunal no lo permitió por mi situación económica. Así, yo y todas esas muñecas éramos niños. Vivía con ellas como vivía con los vivos, les mostraba dibujos animados, les contaba historias”, dijo Moskvin a los policías.

Sus extraños intereses comenzaron cuando tenía 12 años -explico en un artículo que hizo para un sitio web-, cuando fue al funeral de una pequeña compañera de clase, que murió con tan solo 11 años. “Un adulto empujó mi cara hacia la cerosa frente de la niña y no pude hacer nada más que besarla, tal como me lo indicaban. La bese una vez, y otra vez.”

El tétrico momento finalizó cuando la mamá de la niña fallecida, le colocó un anillo de matrimonio a Moskvin simbolizando una unión entre él y su hija. “Mi matrimonio con Natasha Petrova fue muy útil, me ayudó a desarrollar un profundo interés en ceremonias mágicas.”

Explicó que había aprendido que los antiguos druidas dormían cerca o encima de las tumbas para comunicarse con los espíritus de sus difuntos. De esa forma Moskvin, comenzó a buscar obituarios de niños recientemente muertos. Cuando encontraba un obituario que le “hablaba”, dormía en dicha tumba para determinar si el espíritu del niño, deseaba volver a la vida. Afirmó que estuvo haciendo esto durante unos 20 años, insistiendo en que nunca desenterró una tumba sin el “consentimiento” previo del niño.

Moskvin, dijo que era totalmente consciente de que estaba cometiendo un crimen, pero sintió que los niños muertos, lo “llamaban”, clamando ser rescatados. Pensó que rescatar a los niños de la oscura muerte, era más importante que obedecer la ley.

A medida que se hacía mayor, se volvió doloroso físicamente para él dormir en las tumbas, así que, decidió llevar los cuerpos a su casa, donde sería más confortable dormir cerca de ellos. Pensaba que los espíritus, estarían más dispuestos a hablar en un hogar seguro y acogedor, y que podrían ser más fácil escucharlos si no estaban bajo tierra.

Una vez fue encerrado Anatoly, se le dispuso un juicio en la corte rusa frente a todos los familiares de las personas que este había agarrado como ‘compañeros’ en su hogar y es aquí en donde los mismos sintieron el verdadero terror ya que en vez de estar arrepentido de sus actos, Moskvin se sintió feliz de lo que había realizado.

44 cuerpos de niñas de entre 3 y 12 años fueron las ‘victimas’ que admitió haber tenido entre sus filas.

Moskvin argumentó que sentía mucha pena por los niños muertos y creía que podían ser devueltos a la vida mediante la ciencia y la magia negra. El profesor explicó que ponía sus cuerpos dentro del de muñecas para darles una apariencia más atractiva que sus debilitados cuerpos cuando consiguiese el modo de retornarlos a la vida.

Negó cualquier atracción sexual por las “muñecas” y, por el contrario, explicó que las trataba como sus hijas, les cantaba canciones, miraba con ellas dibujos animados y hasta les festejaba los cumpleaños. Como cualquier niña haría con su muñeca.

“Ustedes abandonaron a sus niñas en el frío, yo las llevé a mi casa y les di cobijo”, fue lo último que dijo Anatoly en la corte a todos los que estaban presentes, dándole el motivo suficiente a la misma de declarar al señor Moskvin con esquizofrenia, siendo inimputable y enviándolo a una clínica psiquiátrica.

A continuación, compartimos un vídeo en el que podrás ver imágenes reales grabadas por la policía en la vivienda de Moskvin. Advertimos que las imágenes, pueden herir la sensibilidad del espectador. Son espeluznantes:

https://youtu.be/ep8wcPP0kp4

La mayoría de la información fue recopilada de: mag.elcomercio.pe, infobae.com y culturizando.com

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