Representación artística de la despersonalización y disociación

¿Qué es la despersonalización? Sentirse fuera del cuerpo

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Si el cerebro humano fuera una computadora, entender que es la despersonalización sería como ese momento frustrante en el que el sistema operativo decide que tú ya no eres el administrador, sino un simple espectador con permisos de lectura. Imagina que vas caminando por la calle y, de repente, sientes que tus manos no te pertenecen o que tu voz suena como si viniera de un podcast grabado hace tres años. No te has vuelto loco, simplemente tu mente ha decidido poner una distancia de seguridad entre tú y la realidad.

Este fenómeno es mucho más común de lo que pensamos y suele describirse como vivir en una película o ser un astronauta flotando fuera de su propio traje espacial. La ciencia nos dice que la despersonalización es un mecanismo de defensa que el cerebro activa cuando el nivel de estrés o ansiedad supera el límite de lo tolerable. Es, básicamente, un interruptor de emergencia que salta para evitar que el motor se queme por completo ante una sobrecarga emocional intensa.

Persona experimentando despersonalización mirando sus manos

¿Por qué el cerebro nos desconecta?

Para comprender a fondo que es la despersonalización, debemos mirar hacia el lóbulo parietal y la corteza prefrontal. Cuando estamos bajo un estrés masivo, el cerebro decide que la mejor forma de protegernos es ‘anestesiarnos’ emocionalmente. Es como si tu mente dijera: ‘Mira, esto está muy difícil de procesar, así que voy a desconectar el cable de la conexión subjetiva para que no te duela tanto’. Esta desconexión genera esa extraña sensación de ser un robot que cumple funciones mecánicas sin sentir una conexión real con el ‘yo’ interno.

A menudo, este estado aparece tras ataques de pánico o periodos de agotamiento extremo. No es un síntoma de psicosis, sino más bien una señal de que tu sistema nervioso está pidiendo a gritos un descanso. Lo curioso es que, aunque te sientas como un fantasma, sigues manteniendo el contacto con la realidad; sabes perfectamente quién eres y dónde estás, pero simplemente no ‘sientes’ que estés ahí de verdad. Es una paradoja biológica fascinante y aterradora a partes iguales.

Ilustración del cerebro y mecanismos de defensa psicológicos

Los síntomas: ¿Soy un avatar de videojuego?

Identificar que es la despersonalización requiere prestar atención a sensaciones muy específicas que parecen sacadas de un guion de ciencia ficción. El síntoma estrella es el embotamiento emocional: puedes saber que quieres a alguien, pero no logras ‘sentir’ ese afecto en el pecho. También es frecuente la distorsión corporal, donde sientes que tus piernas son demasiado largas o que tu cabeza es un globo flotando sobre tus hombros. Es como si te hubieras convertido en un NPC de un videojuego y estuvieras esperando que alguien más presione los botones por ti.

Muchos pacientes describen que su propia vida les parece un recuerdo ajeno o una escena de televisión que están viendo desde el sofá de su mente. Estas distorsiones sensoriales son temporales, aunque para quien las vive pueden parecer eternas. Lo importante es recordar que el cerebro está intentando ayudarnos, aunque lo haga de una forma que nos haga sentir como si estuviéramos atrapados en un episodio extraño de Black Mirror sin haber firmado el contrato.

Representación visual de la pérdida de identidad en la despersonalización

Despersonalización vs. Desrealización

Es imposible explicar que es la despersonalización sin mencionar a su prima cercana: la desrealización. Mientras que la primera afecta a cómo te percibes a ti mismo, la segunda altera cómo percibes el mundo exterior. En la desrealización, el entorno parece plano, bidimensional o artificial, como si estuvieras caminando por un set de cine hecho de cartón piedra. A veces, los colores parecen demasiado brillantes o los sonidos llegan como si estuvieras debajo del agua. Ambos fenómenos suelen ir de la mano en el llamado Trastorno de Despersonalización-Desrealización.

La diferencia clave es el foco de la ‘extrañeza’. Si sientes que tú eres el que no es real, es despersonalización; si sientes que el mundo es el que parece una simulación de computadora, es desrealización. Ambas son respuestas al miedo y suelen retroalimentarse. Entender esta distinción ayuda a los profesionales de la salud mental a trazar un mapa mucho más preciso de lo que está ocurriendo en el laberinto de tu psique durante esos momentos de desconexión total.

Calle de ciudad que parece un escenario de cartón ilustrando la desrealización

¿Qué aprieta el botón de pánico?

Existen diversos gatillos que nos hacen preguntar que es la despersonalización en carne propia. El más común es la ansiedad generalizada, donde el cuerpo vive en un estado de alerta constante hasta que el sistema colapsa. También puede ser provocado por traumas no resueltos, falta de sueño severa o incluso el consumo de ciertas sustancias que alteran la percepción química del cerebro. Es, en esencia, un fusible que salta cuando la tensión eléctrica de nuestras emociones es demasiado alta para los cables de nuestra conciencia cotidiana.

A veces, un simple pensamiento existencial profundo puede desencadenar una breve crisis de despersonalización en personas sanas. El cerebro es un órgano altamente sensible a las narrativas que nos contamos. Si empezamos a cuestionar obsesivamente la naturaleza de nuestra existencia, el sistema puede entrar en un bucle de retroalimentación que termine en ese ‘despegue’ sensorial. No es una señal de daño cerebral permanente, sino una respuesta plástica y reversible ante un entorno que percibimos como hostil o abrumador.

Interruptor eléctrico antiguo representando el colapso del sistema nervioso

Volver a tierra: El camino de regreso

Aunque la sensación de ser un observador externo es inquietante, existen formas efectivas de ‘aterrizar’. Las técnicas de grounding o anclaje son fundamentales para reconectar con el cuerpo. Una de las más famosas es el método 5-4-3-2-1, donde te obligas a identificar cinco cosas que ves, cuatro que puedes tocar, tres que oyes, dos que hueles y una que puedes saborear. Reconectar con los sentidos es la clave para decirle al cerebro que el peligro ha pasado y que puede volver a activar el modo de administración total.

La terapia cognitivo-conductual ha demostrado ser extremadamente útil para tratar este síntoma, enseñando a la persona a no tener miedo de la sensación. Paradójicamente, cuanto menos te asustes de estar despersonalizado, más rápido desaparecerá el estado, ya que la ansiedad que lo mantiene vivo se disipa.

Aceptar que es una respuesta protectora de tu mente, y no una señal de locura, es el primer paso para volver a sentir que tus manos, tu voz y tu vida te pertenecen de nuevo por completo.

Fuentes:

Persona practicando grounding caminando descalza sobre hierba

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